martes, 24 de noviembre de 2009

El nuevo significado de UE


Bajo perfil, falta de carisma, minilíderes y sobre todo, grises. De estas y otras muchas formas igual de cariñosas recibieron buena parte de los medios de comunicación nacionales los nombramientos de Herman Van Rompuy y Catherine Ashton para los cargos de presidente permanente del Consejo Europeo y ministra de Exteriores de la Unión Europea respectivamente.
Lo primero que quisiera decir al respecto es que, al menos de cara al gran público, salvo contadísimas excepciones (véase Tony Blair, Felipe González o, por aquello de ser patrio, Miguel Ángel Moratinos), cualquier elegido habría resultado gris (muestra de lo poco que la UE ha calado y sigue calando en la sociedad).
A continuación, permitidme que me tire a la piscina en el caso del nuevo presidente. Creo que su elección puede ser acertada y no sólo porque sea un buen aficionado al ciclismo (que todo pesa y eso, en concreto, pesa bastante jeje), sino porque si logró pacificar Bélgica (flamencos y valones anduvieron a tortas durante demasiado tiempo), por qué no soñar con que sea capaz de tejer acuerdos globales en los que, como poco, prevalezca el llamado mínimo común denominador (un mínimo que esperemos sea siempre lo más amplio posible).
Menos optimista soy con la baronesa británica. Ni ella misma se lo podía creer porque ni aspiraba, ni soñaba con el cargo. Su elección fue fruto de la pillería del primer ministro del Reino Unido y del progresismo cutre de Zapatero. El primero jugó la carta de Blair para, sabedor de que el resto se negaría al impulsor de la Tercera Vía, obtener después sus demandas en compensación.
El segundo, por el contrario, siguió los dictados de su colega (de esta forma evitaba quedarse sin su ministro de Exteriores, otra de las opciones que se barajaron los días previas, a escasas jornadas de asumir la presidencia rotatoria de la UE), y dio prioridad a dar representación a las mujeres en la élite de la UE (dije cutre porque estoy en contra de que esas políticas a favor de una representación igualitaria; si tres mujeres son merecedoras de los altos cargos, quiero que lo obtengan y no incluir a un hombre que a lo mejor es menos válido y viceversa).
Teniendo en cuenta que el grupo Popular ya tenía su candidato varón para ocupar el cargo de presidente, los socialistas eligieron a la única mujer que propuso Brown que, de esta forma, se ganaba un aura de buen diplomático (renunciaba a su primera petición) y colocaba a un representante de su país en la vicepresidencia y como alto representante de la Política Exterior. Y todo ello cuando el pobre hombre está más que desahuciado por los sondeos en su propio país.
No obstante, la gran conclusión de estos nuevos nombramientos y del resto de los miembros de la Comisión, con menos atención mediática, pero también importantes; es que la UE se desliza definitivamente hacia el ámbito económico obviando la unión política.
El eje que tira de los 27 (Alemania y Francia), ha renunciado a colocar a sus candidatos en los dos primeros puestos del escalafón para centrarse en las carteras económicas.
Con Van Rompuy y Ashton como cabezas visibles de la UE en lo político, Sarkozy y Merkel (así como Brown y hasta Zapatero), mantendrán un mayor brillo en las fotos de las grandes cumbres junto a Obama, Hu Jintao, Putin, etc. Mientras, con sus delfines a los mandos en las principales cuestiones económicas, los motores de Europa gozarán de un importante margen de maniobra y poder.
La UE vivió una histórica jornada el pasado día 19. Tanto que aunque las siglas no cambian; su contenido, sí. Se confirma que UE quiere decir Unión Económica. Los que quieran algo más... que busquen nuevos horizontes.

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