domingo, 31 de octubre de 2010

Los números del elefante (Brasil)


Acabo de conocer la noticia de que Dilma Rousseff se ha convertido en la primera mujer que presidirá Brasil, una de las potencias emergentes del momento. Creo que no hay mejor momento para hablaros de ‘Los números del elefante’, una muy recomendable novela de Jorge Díaz cuyo epicentro es precisamente el país sudamericano y, más concretamente, la ciudad de Río de Janeiro.
De hecho, de la mano del protagonista de esta novela (no diré su nombre para no dar pistas sobre el contenido), vamos conociendo la historia reciente de un país que vio como uno de sus presidentes, Getulio Vargas, se suicidaba de un disparo al corazón tras ser relacionado con un intento de asesinato de un opositor.
Pero también conocemos el origen de Brasilia, capital actual del Estado, pero que creada de la nada por obra y deseo de otro de los presidentes que gobernó el país, Juscelino Kubitschek. Precisamente fue JK, como se le conocía entonces, quien inauguró las obras en el 23 de octubre de 1956 para inaugurarla, tal y como había prometido el 21 de abril de 1960.
Y es que, cada capítulo de la novela lleva por título el nombre de un mandatario brasileño. Así, los otros dos capítulos responden a las figuras de Jânio Quadros y Lula. El primero fue un peculiar gobernador que renunció al mando apenas 8 meses después de ser investido presidente tras lo que llegaría un golpe de estado que sumió al país en la dictadura. El segundo, es uno de los políticos mejor valorados a nivel internacional y es el que cederá su puesto a la recién elegida Dilma Rousseff.
Pero no crean que la novela es un simple relato histórico. Ni muchísimo menos. A lo largo de la misma, conoceremos la vida de dos gallegos que arribaron casi sin pretenderlo al nuevo mundo y que se vieron envueltos en el mundo de las apuestas, la prostitución y las drogas.
Y si no les parece aún suficientemente interesante, añadir que el origen de esta obra, según el propio Jorge Díaz fue la historia real de un español que se entregó a la policía del lugar diciendo que no podía aguantar más el estar huyendo y escondiéndose después de cincuenta años.
Ahora sólo queda que lo disfruten.

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