miércoles, 14 de julio de 2010

La pastelería


La pastelería resplandecía como todos los días. Quizás, incluso hoy lo hiciera algo más que en el pasado. Esa era al menos la sensación que tenían.
Tanto tiempo había pasado desde su apertura. Tantos días, semanas, meses y años esperando. Tanto tiempo paladeando con la mirada sus productos. Tartas, bollos, pasteles, helados...; nada faltaba en aquel lugar y todo parecía tan, tan delicioso que miles de personas de todos los barrios hacían cola ante ella las escasas jornadas en las que permanecía abierta.
Porque aquélla era una repostería especial. Sus dueños no solían cobrar a sus clientes, sino que les ofrecían todos sus tesoros de forma gratuita. Sin embargo, como contrapartida, exigían pequeños méritos y sacrificios. Por ello, todo el mundo acudía presto. Todo, decían seguros; estamos dispuestos a todo con tal de saborear sus dulces.
Para lograrlo, los elegidos de cada uno de los barrios de la ciudad, debían superar las siete pruebas marcadas por los dueños. Era un pequeño filtro para evitar colapsos a sus puertas, ya que el censo de aquella urbe era demasiado inmenso incluso para aquel paraíso confitero.
Unas pruebas contra las que se topaban una y otra vez los habitantes del barrio E, como tantos otros. Sólo unos pocos, los del barrio A, B, I, F y U; habían podido acceder a aquel pequeño paraíso en forma de dulces en tiempos pretéritos.
Así es que día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año se repetía la escena. De la ilusión ante el anuncio de una nueva apertura de la pastelería se pasaba a la frustración posterior, unida a la envidia cuando observaban desde las cristaleras a los miembros de los otros barrios engullir, casi sin respirar, cientos y cientos de tartas, bollos, pasteles y helados que esperaban en el interior de la tienda.
Cierto es que los vecinos de nuestro barrio, habían accedido con cierta regularidad, sobre todo en los últimos tiempos, a otros establecimientos que ofrecían manjares exquisitos. Pero esa pastelería era la razón de ser para muchos y un sueño para todos.
Pero, por fin, lo habían logrado. Por fin, los vecinos del barrio E oyeron la llamada por los altavoces. Esta vez serían ellos los que accederían a la repostería mientras el resto observaban envidiosos desde fuera.
Lógicamente, los vecinos se lanzaron en tropel. Todos a una, como si los deseados productos se fueran a esfumar, cuando era de sobra conocido que esto no ocurriría. Así, los miembros de nuestro barrio comieron y comieron, como si el alma les fuera en ello; como si jamás hubieran probado bocado, no ya de pasteles, sino de cualquier cosa.
Porque la ocasión lo merecía. Eran ellos los que habían entrado en la confitería. Eran sus vecinos los que superaron las siete pruebas de rigor. De hecho fue el bueno y ‘dulce’ de Fuentealbilla, un joven muy apreciado en el barrio, quien tuvo el honor de recoger las llaves de manos de los dueños de la pastelería y abrir las puertas de la misma a todos sus vecinos, dando inicio al festín.
Un festín que aún dura porque los dulces parecen no acabarse nunca, aunque ya más de uno, empieza a sentir ardor de estómago y más de dos se dan cuenta que lo comido y bebido en otros tiempos, en otras tiendas, tampoco tenía tanto que envidiar a aquella pastelería.
Quienes más comen, lógicamente, son aquellos que protagonizaron y superaron las siete pruebas; una tras otra, casi sin margen de error porque el resto de barrios amenazaban con el cuchillo entre los dientes.
No obstante, todos, hasta los más prudentes reconocieron que después de tantos días, semanas, meses y años; después de tantas generaciones esperando a paladear esos productos, todos los atracones estaban justificados.
Ahora sólo esperaban que las diferentes generaciones fueran superando las pruebas correspondientes, no sólo de esa pastelería, sino de todos los establecimientos posibles para seguir disfrutando de los manjares. Porque, pequeños ardores al margen, lo cierto es que aquellos dulces eran una auténtica gozada.

PD: Este cuento/rayada/reflexión futbolera-social fue fruto de pasar algunas horas en las ‘’cercanías’’ de Príncipe Pío el pasado lunes a primera hora de la tarde (y os podéis imaginar la que había liada) y de la musa que provocó la invención claro está.

martes, 6 de julio de 2010

Una ristra de éxitos (apertura, gracias)


Dentro de unas horas, podemos ahondar todavía más en la historia. Sí, han acertado, hablo del España-Alemania del Mundial de fútbol. Por primera vez, nuestra selección jugará por un puesto en la gran final. Un éxito que se suma a muchos otros en nuestro deporte en el pasado más reciente.
La pregunta es: ¿existe algún motivo concreto que explique esta revolución? Según Simon Kuper y Stefan Szymanski; sí y se puede resumir en un concepto: apertura. Apertura al mundo. Y es que, según defienden estos autores en ‘El fútbol es así (Soccernomics)’, las estadísticas demuestran que la integración en el mundo occidental, con destacada mención a la Unión Europea, han empujado a los nuestros al estrellato.
Lógicamente, los datos que muestran hacen mención al deporte rey aunque considero que son extrapolables a muchas otras citas. No obstante, al contar sólo con estos datos, yo también me limitaré al mundo del balompié.
Así, ya en las primeras páginas, los autores presentan un cuadro en el que se muestra la evolución de nuestra selección durante sus respectivos encuentros internacionales separados en décadas.
Así, durante la década de 1920, el porcentaje de victorias de los nuestros (considerando que los escritores contabilizan el empate como media victoria y media derrota) fue de un 78%. Ya en los años 30, el porcentaje menguó al 62%.
Con el franquismo, las cifras fueron 58%, 60%, 50% y 64% durante los 40, 50, 60 y 70 respectivamente.
Sin franquismo, pero aún fuera de la UE, en la década de los 80, el dato relativo de victorias se mantuvo en un paupérrimo 61%. Sin embargo, a partir de ese instante, los datos son elocuentes. 71% durante los 90 y 81% en la década recién concluida.
Lejos de conformarse con ello, los autores establecen otro análisis interesante. Atendiendo a la experiencia internacional, la población y la renta per cápita de las diferentes naciones de 1980 a 2001; Kuper y Szymanski señalan que España suma 0,59 goles adicionales por encima de las expectativas.
Dato sólo superado por Brasil (0,67), y por encima de Francia (0,35), Alemania Occidental (0,28), Inglaterra (0,21) o Italia (0,20). De hecho, respecto a los transalpinos y atendiendo a las variantes anteriormente citadas (población, PIB, etc); los autores inciden en que los duelos contra Italia deberían haber deparado una diferencia de goles de +2 para los azurros, mientras que la realidad de los cuatro partidos en ese periodo señala un +0.
Lógicamente, nada de todo esto influye en que el lanzamiento de Villa de en los dos palos antes de entrar o que Casillas detenga un penalti. Pero, sin duda, a largo plazo, la apertura y todo lo que ha traído ha supuesto una mejoría notabilísima.
De aquellos polvos (abrirnos al mundo), vienen estos lodos (éxitos internacionales).

PD: Aunque todavía me queda mucho por leer, los autores del libro apuntan una serie de consejos para los clubes a la hora de moverse en el mercado de traspasos; como no permitir que un nuevo entrenador malgaste el dinero en fichajes, que ignores a las estrellas de los Mundiales/Eurocopas recientes; que los jugadores maduros están sobrevalorados o que los ojeadores los prefiere rubios por lo que hay que identificar y descartar los “prejuicios basados en la vista”. Ya les seguiré contando. Ojalá que con España en la final.

domingo, 6 de junio de 2010

De bulos y notoriedad


Ya estamos de vuelta, o al menos momentáneamente porque la vida de becario en comunidad ajena con jornada laboral de 40 horas no deja mucho tiempo para más.
No obstante, seamos justo, la única razón por la que no actualizaba este espacio no se debía sólo a las obligaciones ‘laborales’, sino también a la duda. Y es que, tras semanas de silencio, me parecía necio aportar temas sosos o poco originales.
Así, fueron varios los asuntos que cobraron espacio en mi cerebro, pero que no me convencieron por completo. Pero hete aquí, que mi deporte preferido, el ciclismo, vuelve a la carga. Y, como no podía ser menos, atendiendo a su evolución en los últimos tiempos, lo hace por engaños, mentiras y dopaje.
Pero ojo, no cierren la pestaña ni introduzcan nuevas direcciones en la URL. Primero porque no sólo les hablaré de ciclismo y, segundo, porque en este caso, les hablaré de dopaje mecánico.
Sí, sí, como lo oyen. Y es que la última novedad en el mundo de las dos ruedas es simular a Jorge Lorenzo y compañía. Un rumor que se oía desde hace semanas, pero que ha cobrado una nueva dimensión al anunciar la Unión Ciclista Internacional que realizará controles sorpresa a las bicicletas del Tour de Francia.
Todo a raíz del espectacular rendimiento de un suizo, Fabian Cancellara, en las dos clásicas con más solera del calendario (Tour de Flandes y Paris-Roubaix), y de un vídeo emitido por la RAI italiana en el que se muestra el supuesto mecanismo.
Dicho vídeo, así como las supuestas pruebas de que Cancellara accionaba en momentos determinados el motor de su bici, se pueden ver en el siguiente enlace www.youtube.com/watch?v=8Nd13ARuvVE que ya ha recibido más de dos millones de visitas.
De confirmarse las acusaciones sería un nuevo golpe a la credibilidad de un deporte de por sí tocado. En cuanto a los motivos que habrían impulsado a los presuntos tramposos a hacer trampas, uno de los más importantes, sino el que más, es el de la notoriedad y todo lo que ello conlleva.
Y este aspecto, es determinante para imbricar el hecho anterior con otras dos historias: una cuya primera parte ya les conté en este mismo blog y la otra, conocida por todos. Ambas, cuentan con su espacio en el suplemento Domingo del diario El País de hoy.
La primera es una entrevista con Tommaso Debenedetti, el freelance italiano que se inventó numerosas entrevistas a personalidades de todo el mundo a cambio de un sueldo mísero durante años. En ella, no sólo no se muestra arrepentido sino que se atribuye la creación de un nuevo género y se muestra dispuesto a seguir con él, así como publicar un libro.

La segunda es una semblanza de Jaume Marquet. Sí, lo sé, a mí me ocurrió lo mismo. Por su nombre verdadero es difícil identificarle, pero mirando la foto que acompaña a estas líneas, seguro que lo han reconocido. Un hombre que estará exultante si hacemos caso al reportero quien asegura que su motivación no es otra que salir del anonimato. Pues bien, misión cumplida: el uno con sus entrevistas inventadas y el otro dando la nota ha cosechado su porción de fama así como otros beneficios.
¿Habrá que seguir sus ejemplos?

lunes, 3 de mayo de 2010

Finanzas para todos, consejos llamativos


Este lunes, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España presentaron el portal de educación financiera www.finanzasparatodos.es.
Un portal con un objetivo básico difundir los conocimientos más básicos entre todas las capas de la población y, así contribuir a la seguridad financiera de todos los ciudadanos, según el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Una iniciativa que, con toda sinceridad, me parece muy acertada y más en los tiempos que corren, tanto de forma general (para la sociedad en su conjunto), como particular (para servidor y todos aquellos compañeros del máster en Periodismo Económico a los que nos vendrá bien que alguien nos explique todas esas cosas que quedaron en el tintero por incompetencia, desidia o errores de partida de los responsables pertinentes).
Dentro del portal, los usuarios podrán resolver dudas vinculadas a diferentes aspectos de su economía personal como la compra de una vivienda, consejos para invertir o cómo llegar a fin de mes, entre otros. Todo de forma ‘personalizada’ ya que el portal permite seleccionar el perfil más cercano al ciudadano (estudiante, parado, autónomo, trabajador por cuenta ajena, etc).
Sin embargo, uno de los aspectos que más llamó mi atención aparecía en el apartado de las pensiones públicas.
En el mismo, se leen frases que no por repetidas, dejan de sorprender, en tanto en cuanto están ‘en boca’ de organismos públicos y abordan temas que, supuestamente, siguen en el alero de la discusión política.
Ejemplo 1: “Con la evolución demográfica prevista, el sistema de la Seguridad Social, tal como hoy lo conocemos, difícilmente podrá mantenerse”. (primer gancho de derechas)
Ejemplo 2: “A medio plazo, se habla de calcular las pensiones en función de la vida laboral completa de la persona, en vez de sobre los últimos quince años como ocurre ahora, lo que redunda en una reducción del importe de la pensión a cobrar” (sucesión de gancho de derechas, y dos directos de izquierdas. Con la que se lió cuando hablaron de ampliar de 15 a 25 años, ahora que dicen toda la vida laboral, la que se puede montar).
Y sobre todo, Ejemplo 3 (de hecho aparece destacado como consejo para el lector): “Las pensiones públicas son el primer pilar de la jubilación, pero puede que no sean suficientes para cubrir todas sus necesidades económicas. Si quiere mantener su actual calidad de vida durante la jubilación, posiblemente necesite una cobertura complementaria, que vendrá del ahorro privado” (el golpe definitivo).
Desde luego no se puede decir que no sean directos y sinceros los técnicos encargados de dar vida a esta interesante herramienta educativa.
Que la aprovechen (aprovechemos).

domingo, 2 de mayo de 2010

Matices que cambian todo


Miró la fotografía. Sintió envidia de la alegría de aquel joven francés con el bronce al cuello y pensó que no había marcha atrás. No podía seguir así, no ahora que todo había saltado por los aires. No ahora que su prestigio se había hundido. Ya nadie le miraría igual. Ni siquiera, cuando fuera legal. Porque la sospecha sería más fuerte.
Si, es verdad lo que le decían. El mundo no se acababa. Existían otros caminos, otras puertas por atravesar; pero el sabía que muchas de las puertas que le citaban no existían para él.
Era fácil hablar cuando tenías acceso a todo, al contrario de lo que les había ocurrido a ellos, con el agua al cuello desde que vinieron a este mundo, se repetía.
Por eso, dejó la fotografía sobre la mesa y empezó a preparar el cinturón y la silla con la que trataría de colgarse y decir adiós a esa cárcel de la que había tratado de escapar y de la que nunca lo lograría tras descubrirse el engaño.
No quería vivir como lo habían hecho sus padres y la alternativa con la que soñó se había esfumado para siempre.
Lo sentía por aquellos a los que quería, pero no podía seguir así.

Estas líneas que acaban de leer son ficción, pero están basadas en un caso real. Es la historia del ciclista polaco Kacper Szczepaniak. Éste se había proclamado recientemente subcampeón del mundo sub-23 de ciclocross. Y, para alegría de la familia Szczepaniak, lo había hecho por detrás de su hermano Pawel.
Sin embargo, ambos fueron cazados en las pruebas antidopaje por lo que, probablemente, se les desposeería de los galardones al tiempo que se les impondría la sanción correspondiente.
Pocos días después, Kacper trató de suicidarse aunque afortunadamente, su padre lo evitó.
Según diversas declaraciones de personas cercanas a ambos, se cree que cayeron en la tentación del doping para tratar de asegurarse un futuro en el mundo del ciclocross, lejos de su Polonia natal y del ejemplo que vivieron con su padre, un humilde conductor de autobuses que apenas ganaba 250 euros al mes con los que tuvo que hacerse cargo de toda la familia.
Con esta historia no pretendo justificar el engaño y las trampas cometidas por ambos hermanos, pero sí destacar que, en ocasiones, cuando se nos llena la boca emitiendo juicios sumarísimos, deberíamos serenarnos y tratar de tener toda la información antes de hablar.
Porque no me negarán que si les cuento la historia de dos hermanos que se habían dopado para proclamarse campeones del mundo, su reacción hubiese sido muy distinta.
La mía al menos, sí que lo habría sido.

Primero de Mayo


Lo primero, una advertencia. No soy objetivo puesto que acabe muy descontento con la actuación de los sindicatos en el trance laborar que viví meses atrás en mi empresa. Una experiencia personal que vino a reforzar una línea de pensamiento más bien crítica con el sistema actual de trabajo de las principales fuerzas sindicales (a las que yo calificó de partidos políticos que sólo miran por los intereses de sus afiliados y no por el conjunto de la sociedad).
Dicho esto, quería subrayar el escasísimo seguimiento de la manifestación principal del Primero de Mayo. Una jornada que históricamente arrancó siendo reivindicativa y que ya lleva demasiado tiempo abducida por un espíritu lúdico-festivo.
Fiesta de los que acuden porque son (somos) muchos los que no acudimos. Y no es que no queramos defender nuestros derechos, sino que no queremos que utilicen nuestra persona en pro de su sindicato (por experiencia propia, lo primero que te ofrecen son sus pegatinas y banderines para portarlos en las manifestaciones).
El caso es que, según los cálculos de la agencia EFE que contrató a una empresa especializada en el conteo de manifestantes, sólo 5.766 personas acompañaron a Toxo y Méndez.
Y eso, cuando el paro más arrecia. Por ello, me pareció muy oportuno el titular de Javier Gallego que hoy abre el diario El Mundo: “Los sindicatos con más paro y menos apoyo no ceden en nada”.
Y es que, según cuentan las crónicas, tanto UGT como CCOO se mantienen impertérritos en sus posiciones de rechazo frontal a la reforma laboral y la propuesta de retrasar la edad de jubilación.
Personalmente, comparto plenamente con ellos su idea de que los trabajadores no tuvieron nada que ver en el desencadenamiento de la actual crisis y que, por tanto, no deben ser ellos los que carguen con el muerto de los recortes, pero lo cierto es que los números cantan.
Y que, incluso en la época de vacas gordas, la tasa de paro rondaba el 8%. Vamos que, muy bien montado no debe estar el sistema y que, por tanto, una reforma, adecuada (esa sí que es la clave, dar con la tecla evitando las presiones de unos y otros y los intereses electoralistas), es necesaria.
De hecho, y hablo a nivel personal, lo mismo me da los 45 días de indemnización que los 33 de los que se habla ahora. Lo primero porque servidor convivió con ese contrato reducido y porque, ahora mismo, lo que quiero es trabajar, sea con 45 días o con 33.
Y lo mismo sostengo sobre el tema de las pensiones, ya que, si somos inmovilistas, parece complicado que el sistema sea sostenible en un futuro. Y eso es lo que realmente me interesa: contar con una pensión cuando llegue el momento.
No obstante, según comentaba hoy Miguel A. Noceda en la edición Negocios del diario El País, es probable que esta semana haya avances significativos en la materia. Esperemos que sean para bien y que den con la tecla, esa de la que hablaba antes y que tan difícil es de encontrar.

jueves, 29 de abril de 2010

Separándonos


Más de un voz se alzó semanas atrás para subrayar lo metafórico que resultaba la erupción del volcán Eyjafjallajökull (que ese parece ser su verdadero nombre y no la versión reducida que todos hemos escuchado/leído durante estos días).
El planeta vomita, o el planeta está que echa humo eran dos de las frases más repetidas.
El caso es que, por culpa de la expulsión y posterior expansión de la nube volcánica, servidor hubo de acudir el pasado miércoles a una jornada sobre volcanes y seguridad aérea.
Admito que, pese a ser enviado en calidad de periodista económico y, por tanto, con la misión de obtener declaraciones sobre la correcta o incorrecta actuación de las autoridades y las compañías aéreas; los datos que más llamaron mi atención fueron los expuestos por el vulcanólogo y vicepresidente del Colegio Oficial de Geólogos, José Luis Barrera. Especialmente, un apunte que para los expertos en la materia les será soso, pero para mi resultó un descubrimiento: cada año, los continentes se separan cinco centímetros.
Y ahí aportó yo nuevas comparaciones con el día a día. Porque cada día nuestra sociedad se separa más.
Por ejemplo, cada vez nos es más incomprensible la realidad económica. Bueno, especifíco que a lo mejor es que yo soy cortito. Cada vez me resulta más incomprensible a mi. Porque no termino de entender cómo, el futuro económico de las naciones esté en manos de unas agencias de calificación que dieron carrete a las hipotecas subprime y, con ello, originaron en parte, la crisis en la que nos encontramos.
Ahora, por el contrario, esos mismos señores se ponen duros respecto al déficit de las naciones y prepárense que vienen curvas.
Tampoco entiendo lo que ocurrió anoche, tras el Barcelona-Inter. No, no me refiero al sabotaje de algún/algunos graciosos que impidieron ver el choque a miles de madrileños. Tampoco al feo gesto del Barça, encendiendo los aspersores para evitar la celebración milanista (también hay que ser tontos; qué les va a importar a los jugadores mojarse, si se iban a duchar enseguida).
Me refiero al hecho de que, nada más caer el cuadro blaugrana, hubo quienes salieron a la calle a lanzar cohetes para celebrarlo como cuando vence su equipo (habitualmente, los cohetes en mi barrio resuenan con los títulos del Madrid o la selección).
Un comportamiento extensible a la prensa madrileña que prácticamente entroniza a Mourinho como Dios Salvador de la patria blanca (que conste que a la inversa ocurre igual y es igualmente reprobable).
Y por último, cada vez nos alejamos más de los orígenes del deporte que más admiro, el ciclismo. Sí, porque hoy, con motivo del 75 aniversario del inicio de la primera Vuelta a España, Josu Garai recuerda que al vencedor de la general se le obsequiaba con 15.000 pesetas, unos 90 euros, según parece. Casi, casi igualito al presente.
Lo que sí que parece que no varía es el rollo del dopaje. Bueno, entonces no se le llamaba así, porque cada uno tomaba sus remedios caseros y punto, mientras que ahora hay toda una industria alrededor (por mucho que me duela admitirlo).
Lo dicho, los seres humanos, como los continentes, no dejamos de separarnos. Eso sí, nosotros llevamos mucho menos tiempo (los continentes comenzaron aproximadamente hace 1.500 millones de años –Mesozoico-).